Nacimiento: La bienvenida de tu bebé

         

¡Nadie recuerda los 9 meses dentro del útero de su mama! Hoy Yolanda López de "Mi padre es guapo y mi madre es lista" nos cuenta su versión de lo que ocurre durante esos bonitos meses de gestación con motivo del Día de la Madre. A nosotras se nos han puesto los pelos de punta, nos ha hecho recordar el día en que nacieron nuestros peques y nos convertimos en mamas. !No os lo podéis perder!

Nacimiento: La bienvenida de tu bebé

Para aquellos papás y mamás que están esperando el nacimiento de su bebé, llenos de amor, de incertidumbre, de nervios, de testosterona y de cachivaches en la canastilla, permitidme contaros mi experiencia como bebé que he sido. Sí ya sé que tú también lo fuiste alguna vez, pero ¿acaso te acuerdas?

 

Antes de empezar te advierto que no quiero ni un solo reproche, no tienes ni idea de lo que pasamos los bebés durante la gestación. Y te recuerdo que yo no pedí estar allí. Me pusiste tú, papá (seguro que de eso sí te acuerdas). No hagas que lo lamentes!

 

El embarazo  transcurre lento, muy lento. Mientras tú, mamá, sufres dolores de espalda, de pies hinchados y de problemas para dormir yo, bebé, paso casi un año en un local cerrado, sin luz y sin ventilación llamado Útero. Lo mejor de este sitio, aunque no salga en la guía Michelin, es que tiene una comida fantástica. No tienes un menú fijo, lo mismo un día puedes tomar un helado cremoso, un bocadillo de chorizo y un kilo de fresas, que al día siguiente tener que aceptar un régimen estricto de antiácidos o jarabe de glucosa a litros.

 

Aprovecho para dar las gracias a la Placenta, que como portera del establecimiento se ha encargado durante toda mi estancia de mi comodidad y alimentación.

 

La decoración del habitáculo, para mi gusto, es bastante austera. Diría que con una marcada tendencia minimalista y, eso sí, con una maravillosa y enorme piscina que lo abarca todo. No me moví de allí en ningún momento, pues la temperatura era ideal. No hace falta bañador ni gorro, ni tampoco toalla. Así que cuando me invitaron a salir, no estaba muy de acuerdo, y demoré mi salida todo lo posible. ¿Quién quiere irse de un spa con todos los gastos pagados?

 

Un buen día empecé a sentir abrazos. Al principio me gustaban, pero cada vez eran más apremiantes y empezaron a molestarme. No me dejaban estirar y me oprimían cada vez más.

 

De repente, un olor a oxitocina empezó a inundarlo todo, dejándome tan embriagado que mi mente empezó a sentirse mareada. Sentía que las paredes de mi casa se estrechaban mientras los vecinos empezaban a hacer mucho ruido.

 

Mi acogedora casa se llenó enseguida de resoplidos, gritos y ruidos. La voz dulce y tranquilizadora de mi madre empezó a transformarse en alaridos y frases de angustia. Pero entonces, a los abrazos asfixiantes alrededor de mi cuerpo se unió una fuerza terrible que empujaba hacia abajo más y más. Quería sacarme de allí.

 

¡No quiero!- decía yo, pero parecían no tenerme en cuenta.

 

Así que llegó el momento de irse. Se inició un descenso sin vuelta atrás. Sin ni siquiera preguntarme si había preparado la mudanza, qué poca consideración!.

 

Oí fuera una voz que me decía “Empuja!” y no sabía si era una orden para mí o si ese era mi verdadero nombre. Todo era tremendamente confuso, pero me dejé vencer. Me desplacé hasta sentir cómo me deslizaba, sin remedio, por un tobogán pegajoso.

 

Y de repente ¡zas! ¡ya estaba fuera!

 

Llegué a un mundo helado, lleno de luz artificial y de personas vestidas de verde. Aunque he de manifestar lo agradable que es sentir que la gente se alegre de verte.

 

- Buahhhhhhhhhh, ¿dónde está el útero?

- Buahhhhhhhhhhh, tengo hambre dónde está mi placenta?

 

Enseguida me dejaron caer sobre el mejor lugar posible de esta desagradable estancia: sobre un manto de terciopelo con olor a mi madre. La voz dulce del útero me susurró palabras de bienvenida, mientras ella me acariciaba todo el cuerpo y me besaba. La musicalidad de su corazón me tranquilizó y me dio la seguridad de no estar perdido. 

Aquí estoy bien, pero por favor, que alguien le diga a ese señor que me está haciendo tantas fotos, y a esas visitas tan inoportunas que, mejor, vengan otro día. Es la hora de comer y necesito intimidad!

 

 

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Mi padre es guapo y mi madre es lista 

Publicado el 3/5/2015 en Embarazo y Parto

         

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7 comentarios

yolanda

04 may., 2015 15:01:58

Entrada triunfal

Gracias por compartir la entrada y enhorabuena a todas las madres que han superado este grance (aunque está claro que los niños pasan también lo suyo ...).
Un abrazo grande!

VERÓNICA

07 may., 2015 10:01:20

Genial, una de las mejores narraciones sobre gestación y nacimiento que he leído. Como siempre, de la mano de Hugo. Un besazo

Katy

07 may., 2015 10:49:53

Mi chica sigue guardadita en su habitación minimalista, pero dentro de unos meses ya nos veremos las caras, que lindo escucharlo desde su punto de vista, un beso

Kai

07 may., 2015 10:50:03

Preciosa entrada

Me ha encantado cómo explicas todo lo que pasa dentro. Me inagino a mi Ían pensando lo mismo. ¡Qué ganas tengo de verle ya! Un beso grande a ti y a Hugo.

Karla Caloca

07 may., 2015 12:13:10

¡Fantastica!

Como siempre, un placer leerte Yolanda. Me encanta el modo de ver las cosas de Hugo, es sumamente curioso. Tien emucha razon en eso de la deco "minimalista" y que te invitan a salir sin siquiera preguntarte si estabas listo... :D Un abrazo

UnaMadredelSigloXXI

08 may., 2015 00:37:16

Me ha encantado, Hugo. Si es que es normal que los bebés no quieran salir estando tan a gustito dentro de la tripita de su madre. Pero piensa que ahí dentro, por muy guay que sea el spa, no hay besos ni abrazos de mamá ;)

Educacion-emocional

04 nov., 2015 23:00:54

www.educacion-emocional.es

Hola Yolanda!! Qué visión tan diferente de las cosas que he leído hasta ahora sobre el tema. Muy original!! Un saludo

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