Beneficios de la crianza con apego

         

Hace unas semanas os contamos que es la crianza con apego y cuáles son sus reglas. Hoy en el blog, os queremos contar que beneficios, a largo plazo, tienen los niños criados con esta filosofía.

Beneficios de la crianza con apego

Los más importantes son:

  1. Mayor autoestima, mayor autoconfianza y mayor autosuficiencia
  1. Relaciones personales positivas
  2. Capacidad para superar la frustración
  3. Motivación para aprender y éxito en la escuela
  4. Capacidad para resolver problemas

Los bebés que pueden establecer relaciones de apego seguras con padres que se muestran cariñosos y responden a sus necesidades son más capaces de desarrollar relaciones de afecto e intimidad cuando llegan a la edad adulta.

 

Los niños de más de 3 años son capaces de elaborar en su mente una imagen de su madre y, esa imagen es tan real para él que aunque su madre no esté presente, el pequeño la "lleva dentro de sí, de una forma muy semejante a las figuras religiosas para los creyentes". De esta forma, la ausencia de la madre no crea una ruptura, porque el niño confía en que volverá. Así, el niño aprende a establecer relaciones de confianza con otras personas a medida que va creciendo.

 

Al crear un fuerte vínculo entre la madre/padre y el hijo se produce en el niño una fuerte confianza hacia ellos. El bebé reconoce a quienes se ocupan de él y lo aceptan tal y como es. A medida que va creciendo, esta confianza en sus cuidadores, hace que tenga una fuerte confianza en sí mismo. Por ejemplo: “Sí estoy rodeado de cosas buenas (un entorno seguro, predecible, confiable), puedo confiar en lograr mis propósitos como ponerme de pie, alcanzar un objeto o volver a intentar dar unos pasos aunque me haya caído hace un rato). Como consecuencia, se produce en él bebe la autosuficiencia, su capacidad para ser independiente. Y en relación, un niño (o cualquier adulto) al sentirse protegido y querido, aumenta su autoestima.

 

En conclusión, cuando los niños entienden que son validados como personas con necesidades y gustos particulares se sienten mucho más seguros, son más empáticos, poseen una autoestima positiva y se reducen sus niveles de frustración, se estresan menos y se enfrentan al mundo con una actitud confiada y predispuesta al disfrute y aprendizaje, libre de miedos.

Se sienten valorados por las personas que más quieren, se sienten respetados en sus gustos, saben que cuando necesiten a su madre o a su padre ellos estarán dispuestos a ayudar, duermen tranquilos, son predecibles, saben cuál es su rol dentro de la familia, respetan a sus padres de forma afectuosa y, en resumen, son niños felices.

 

Publicado el 27/3/2015 en Tengo un bebé

         

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